“La polipíldora es un beneficio para el Estado, las aseguradoras y para las personas”

31 de Agosto de 2016

El Dr. José María Castellano, miembro del Centro Nacional de Enfermedades Cardiovasculares (CNIC) de España y afiliado al doctor Valentín Fuster, líder mundial de la investigación cardiovascular, en el Hospital Universitario Monte Sinaí de Nueva York, explica las ventajas de la innovadora estrategia terapéutica para la prevención en el postinfarto: la polipíldora Trinomia®, que favorece una mayor adherencia del paciente cardiovascular y que llegará a Chile en marzo de 2016.

Hace más de 10 años que el cardiólogo José María Castellano se unió al proyecto del Presidente de la Asociación Mundial de Cardiología, Valentín Fuster. Fue gracias al trabajo que realizaron, junto a la Farmacéutica española Ferrer, que en marzo del 2016 la llamada “Polipíldora”, que reúne atorvastatina (hipolipemiante), ramipril (antihipertensivo) y ácido acetilsalicílico (antiagregante plaquetario), llegará al mercado chileno. ¿Su función? combatir la primera causa de muerte en el en el mundo y en nuestro país: eventos cardiovasculares.

Recomendado para prevención secundaria, el medicamento no sólo disminuye la mortalidad en pacientes que ya han sufrido infartos, sino también trae múltiples beneficios de costo sanitarios al Estado y las aseguradoras.

“Es un producto totalmente innovador”, comentó el Dr. Castellano.

Salud y estudios

¿Cómo influiría un medicamento de esta índole en la salud pública?

- Como estrategia de salud pública, la polipíldora tiene un efecto doble: aumenta la accesibilidad del tratamiento y mejora la adherencia real que es la implementación de lo que dicen las guías de tratamiento. 

En Chile, por ley los pacientes están protegidos y deberían recibirlo, pero la verdad es que muchos médicos no prescriben las medicinas que las guías recomiendan a los pacientes que han sufrido un infarto. 

Creemos que la polipíldora es una estrategia muy eficaz para disminuir estos puntos críticos y para que los pacientes tomen de manera simple el tratamiento  que deberían estar tomando.

¿Y en relación al costo?

Si los pacientes toman la medicación tal y como deben, tienen muchos menos eventos cardiovasculares.  Ingresan menos pacientes a los recintos de salud y tienen menos re-cirugías. Al mediano y largo plazo, menos costo de salud para el Estado, para las aseguradoras y luego, un costo indirecto que nos ahorramos cuando un paciente joven tiene un infarto y se ve discapacitado para ir al trabajo y mantener a su familia.

¿Qué importancia le dan las aseguradoras?

- En Estados Unidos tuvimos la oportunidad de trabajar con una aseguradora. Son ellas las que eventualmente pagan el costo de la no adherencia, por lo que están muy interesadas en medir el impacto de una estrategia como la polipíldora. Por eso AEtna, una de las aseguradoras más importantes de Estados Unidos, se nos acercó hace dos años para saber si podíamos hacer un estudio. Nos dieron acceso a sus bases de datos, dando por resultado un estudio que verá la luz próximamente.

Del 2010 al 2013,  en promedio anual  17 mil pacientes habían sufrido un infarto al miocardio. A los seis meses de haber empezado el tratamiento, el 42% había dejado de consumir los medicamentos indicados. Esto lo medimos a través de la prescripción electrónica, un fiel reflejo de cómo los pacientes se comportan en la vida real fuera de un ensayo clínico.

¿Qué reflejó el estudio Focus, que se realizó para medir efectos de este medicamento?

- El estudio Focus tenía dos fases: una primera para medir el impacto de la adherencia al tratamiento con una polipíldora en los pacientes post infarto y la fase previa, que resultó ser más interesante de lo que pensábamos. Ésta buscó entender cuáles eran las barreras de las personas que ya han sufrido un infarto que les impedían ser adherentes al tratamiento. Entre ellas, consideramos factores como la distancia de la farmacia o si vivían solos,  grado de  depresión, nivel educacional, situación económica, entre otras cosas. Llegamos a la conclusión que los pacientes más jóvenes eran los menos adherentes, lo que -dándole una interpretación como expertos y en base a nuestra experiencia-, se podría deber a que a los seis meses el paciente joven se olvida del infarto, se siente bien nuevamente y se despreocupa, mientras que los pacientes mayores se sienten más vulnerables y van al médico porque tienen miedo que les vuelva a pasar.

Entre otras conclusiones, encontramos que las personas que tienen menos soporte familiar eran menos adherentes, aquéllos que tenían mayor grado de depresión también dejaban los tratamientos, lo que no es menor considerando que  el 30% o 40% de los pacientes que sufren infartos tienen depresión y, por último, la complejidad del tratamiento indicado, que muchas veces incluye varios medicamentos. Por eso el concepto de “un comprimido al día” presenta ventajas evidentes en costo-eficacia.

Sobre el comprimido

¿Dónde está la complejidad de crear un medicamento como este?

- Hoy ya tenemos en 25 países el producto  y ese es el trabajo que hemos hecho con la compañía partner Ferrer, que ha realizado un trabajo farmacológico impecable. Este trabajo en conjunto hace de esta “polipíldora” la primera en el mundo (First in Class), ya aprobada por las Agencias Regulatorias Europeas, Latinoamericanas, Centroamericanas y ad portas de recibir la aprobación de la FDA. 

- La complejidad está en que cada uno de los compuestos que la forman sean bio-equivalentes con los comprimidos por separado. Son 10 años de estudio para llegar a esta fórmula. Es la primera en su clase en ser aprobada porque es la primera en ser bioequivalente en todos sus compuestos: atorvastatina, ramipril y ácido acetilsalicílico.

¿Cuál fue el primer país en introducirla?

- Guatemala, porque queríamos que fuera un país en vías de desarrollo. Este país requería una estrategia de cobertura universal, de accesibilidad para sus pacientes. Esto  fue hace tres años y nos ha servido para que el medicamento cada vez sea mejor. En Europa se ha ido aprobando sucesivamente en varios países. En España ya se encuentra desde enero del 2015, donde hemos tenido una gran acogida y ahora tenemos otros países como Alemania, Irlanda, Italia. Son 12 países que han aprobado y ahora tienen que pasar la fase de comercialización de Trinomia®.

Sobre prevención primaria y secundaria

- En países como España, donde la cobertura es universal, no se asume el riesgo de indicar la aspirina como prevención primaria.  Eso pasa en muchos países, como en Chile. Sin embargo, la Sociedad Española de Cardiología va a publicar en las próximas semanas un consenso sobre el manejo de la polipíldora y ellos consideran que en pacientes hipertensos, diabéticos y con daño vascular en prevención primaria sí está indicada, pero en ese grupo y esas son medidas diferentes dependiendo de cada país.  Cada país tiene una distinta realidad, al acceso al cuidado de salud y a la prevención. 

En el mercado chileno

¿Qué resultados cree Ud. va a tener un medicamento con esas características en nuestro país?

- Considero que va a ser tan bueno como en España. Chile es un país con gran cantidad de eventos cardiovasculares, como sucede también en el resto de Sudamérica. Es la principal causa de muerte en este país y creemos que con esta estrategia como prevención secundaria, traerá no sólo beneficios al Estado, sino también a todas las personas que ven interrumpidas sus vidas con situaciones tan lamentables como las provocadas por los eventos cardiovasculares.

 

Simposio Ferrer en Curso Prevención Cardiovascular 2016 de SOCHICAR

En exitoso Simposio se Presentó la nueva estrategia preventiva en ECV con “polipíldora”

Estudios en Canal Médico con acceso restringido

 

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